Ana Laura Vázquez
Generación 2012-2014

Durante mi instancia en el CIDE y como parte de la primera generación en la Maestría en Historia Internacional, mi experiencia fue muy enriquecedora, ya que tanto a nivel institucional y en cuanto a la planta de profesores que conforma la DH son de competencia internacional. Sobre el programa, este me brindó una formación más sólida para analizar los problemas sociales bajo un enfoque histórico interdisciplinario como lo requirió mi objeto de estudio. Además de aprender enfoques teóricos y metodologías distintas a la mexicana. Igualmente durante mis estudios de maestría pude gozar de una beca CONACYT, de una Beca en Sectores de Interés (trabajo de campo  y archivo por dos meses) y una beca de inglés en el British Council con sede en México. Lo que me permitió crecer a nivel personal como académico y cumplir mis objetivos.

Walter Martínez
Generación 2012-2014

Para mí, la Maestría en Historia Internacional ha sido una experiencia académica integral. Por un lado, pude conocer, a través de los seminarios, distintos métodos, temáticas y formas de hacer Historia que han orientado el rumbo de la disciplina a nivel global. Esto me ha ayudado a comprender mejor sus alcances y a reflexionar sobre el quehacer historiográfico en la actualidad. También tuve la oportunidad de realizar trabajo de archivo tanto en repositorios de México como del extranjero, lo que me permitió afinar y enriquecer mis técnicas de investigación. Finalmente, las asesorías personalizadas y la eficiencia en el servicio de biblioteca fueron factores decisivos para que pudiera presentar un trabajo de tesis en tiempo y forma, lo que marca la diferencia con otras instituciones. En síntesis, mi experiencia como estudiante de este programa ha sido grata y realmente provechosa.

Jorge Iván Puma
Generación 2012-2014

Para mi la maestría en historia fue la oportunidad de leer un libro completo cada dos semanas, regresar al hábito de escribir más de dos párrafos seguidos y citar con rigurosidad. Estos dos años los repartí entre un mar de textos y decenas de horas recogiendo testimonios en viajes que me llevaron de cómodas oficinas en universidades estatales a las humildes viviendas de colonos y campesinos. Descubrir la historia en el presente es un proceso enriquecedor.

En la maestría aprendí el gozo de escribir historia y el compromiso que esto conlleva, no por un ánimo militante, sino por la responsabilidad con la verdad y con mis informantes. Eso es lo que hizo que valiera la pena esforzarse por sacar adelante el proyecto de la maestría internacional del CIDE.